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viernes, 26 de marzo de 2010

Siete procesiones se desarrollarán en Arévalo para celebrar la conmemoración de la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo

FERNANDO G. MURIEL
Organizada por la cofradía de la Santa Vera Cruz y la de Nuestra Señora de las Angustias, las procesiones de la Semana Santa de Arévalo se caracterizan por la devoción que a lo largo de los años han caracterizado los desfiles que darán comienzo hoy Viernes de Dolores, con el “Vía Matris”, y que concluirán el Domingo de Resurrección, con la procesión de “El Encuentro”.

En la procesión de esta noche, los cofrades de la Vera Cruz, acompañan a la imagen de la Virgen por la Plaza de la Villa, en el acto del Vía Matris. Se trata de una procesión muy silente, que recuerda a los desfiles medievales tanto por el marco en el que tiene lugar el desfile como por su fervor, sólo roto por los cánticos de los fieles, las carracas y el sonido de los faroles que portan los cofrades ataviados con sus túnicas.

Domingo de Ramos
El Domingo de Ramos, después de la bendición de los ramos en la Plaza de la Villa, los miembros de la cofradía de la Vera Cruz, uniformados con sus túnicas se trasladan en procesión con el paso de “La Borriquilla” hasta la parroquia de Santo Domingo de Silos donde participan en la misa mayor. Finalizada la eucaristía, la procesión que rememora la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén continúa hasta la iglesia del Salvador donde tiene su final.
Los cofrades en vez de vestir con el típico capuchón, llevan una capelina verde por encima de la túnica blanca decorada tan solo con el fajín del mismo color que la capelina. Este mismo traje lo llevarán el Domingo de Resurrección.
Miércoles Santo
Una de las procesiones más bonitas es la que se celebra en la noche del Miércoles Santo. Se trata del desfile del Miserere. Esta recorre la antigua morería de la ciudad. Se inicia en la iglesia del Salvador. Allí los cofrades sacan las andas los pasos del Cristo de la Fe y de la Virgen de las Angustias para trasladar el primero hasta la parroquia de San Juan. Tiene lugar a las once de la noche y tras recorrer la plaza del Salvador, y las calles del Capitán Luís Vara, San Francisco, Larga, Figones, Principal de la Morería, al llegar al templo de la calle San Juan la coral “La Moraña” canta el Miserere que da nombre al desfile. Tras depositar el Paso en la iglesia, la procesión con la imagen mariana continúa por la calle de San Juan, Plaza del Arrabal, calle Caldereros hasta llegar de nuevo a la iglesia de El Salvador, donde tiene su fin.
Jueves Santo
El Jueves Santo se organiza la Procesión de los Pasos, en la que salen a las calles de Arévalo las imágenes, la oración en el huerto, el beso de Judas, la Virgen Dolorosa y el Niño Jesús Nazareno. Las tres primeras tallas datan del año 1940 y entre ellas se encuentra la más pesada, la Verónica, que es llevada a hombros por doce cofrades. Ese mismo día, cuando ya ha caído el sol, se celebra la Hora Santa en la iglesia de Santo Domingo de Silos.
Este desfile parte a las nueve de la noche de la iglesia del Salvador, recorre la calle del Capitán Luís Vara, las plazas de San Francisco y Fray Juan Gil para adentrarse en la avenida de Emilio Romero hasta llegar ala calle del Teso Nuevo, donde continúa por Paneras del Rey hasta alcanzar el paseo de la Alameda donde tras llegar de nuevo a la plaza de Fray Juan Gil, sigue el camino hasta finalizar en la iglesia del Salvador.
Viernes Santo
La mañana del Viernes Santo tiene lugar el tradicional “Vía Crucis”, que recorre las catorce estaciones en las que se narra la pasión de Jesús, y que en la ciudad de Arévalo está enmarcado por un carácter medieval, ya que la procesión, en la que los cofrades de la Santa Vera Cruz portan el paso del Cristo de la Fe, recorre el perímetro de la antigua ciudad amurallada.
Los fieles inician pasadas las ocho de la mañana el desfile procesional, que partiendo de la iglesia de San Juan, con el paso del Cristo de la Fe, llega hasta la iglesia del Salvador a las dos horas, procesionando por lugares tan emblemáticos como la iglesia de San Miguel, el majestuoso Puente de Medina, el Castillo mudéjar, las emblemáticas casonas de la plaza de la Villa, las torres gemelas de la iglesia de San Martín.
El fervor, las promesas y la tradición son las tres razones que impulsan a los penitentes a madrugar en un día festivo para acompañar la procesión más larga de la Semana Santa, detiene su paso en cada una de las catorce estaciones, marcadas por cruces de madera que perfilan su sombra sobre edificios del Arévalo más antiguo.
Ese mismo día al anochecer se celebra la Procesión del Silencio o del Santo Entierro en la que desfilan los pasos del Cristo Amarrado a la Columna, el de la Buena Muerte, el Santo Sepulcro, la Virgen de las Angustias, la Santa Vera Cruz y el Niño Jesús Nazareno que portan los más pequeños. Esta procesión parte a las nueve de la noche de a iglesia de El Salvador y atraviesa las calle de Caldereros, plaza del Arrabal, Arco Alcocer, Plaza del Real, para luego volver tras sus pasos hasta llegar a la iglesia de El Salvador donde concluye.
Esta es la única procesión que se ha mantenido con desde el siglo XVI, organizada por la Archicofradía de Las Angustias, cuyos miembros eran los encargados de portar el paso del santo Sepulcro hasta que en 1987, con la refundación de la cofradía de la Santa Vera Cruz, este desfile fue realzado con la presencia de más pasos.
Pascua de Resurrección
El Domingo de Resurrección, a las doce de la mañana, hora del Ángelus los varones de la cofradía y desde la iglesia de El Salvador portan la imagen de Jesús Resucitado. A la misma hora las cofrades sacan la imagen de la Virgen del Encuentro desde la iglesia de Santa María. Los dos pasos se encuentran en la Plaza del Arrabal, frente al Arco Alcocer, donde el manto de luto negro que lleva la imagen de la Madre de Dios se la retira para que luzca uno blanco, realizado con la tela de un vestido de novia que donado por una devota. Las dos imágenes después del encuentro, ya desfilan juntos hasta la parroquia de Santo Domingo, donde presiden la Misa Mayor, para una vez finalizada esta continuar la procesión desde este templo hasta la iglesia de El Salvador donde llega a su fin.

sábado, 31 de octubre de 2009

Flores para los difuntos en el día de Los Santos

FERNANDO G. MURIEL
El inicio del mes de noviembre coincide con la celebración del día de Todos los Santos, lo que en la versión anglosajona se conoce como la noche de Halloween, el día uno y el de los fieles difuntos el día dos. En Castilla y León, este día se honra a nuestros difuntos, llenándose de colorido los cementerios, con una multitud de flores de todo tipo con las que se adornan las tumbas de los seres queridos.

Uno de los paisajes más típicos de los días previos a la celebración del Día de todos los Santos en Arévalo se ve en la plaza del Arrabal. Este espacio urbano se convierte en un mercado de flores en el que muchos arevalenses y morañegos acuden para adquirir los ramos de flores que colocarán en las sepulturas y nichos donde reposan los restos de sus seres queridos.
En estos días en nuestro país se venden el sesenta por ciento de las flores que salen al mercado anualmente. Por este motivo, personas que a lo largo del año se dedican laboralmente a otras actividades, buscan una fórmula para conseguir un dinerillo extra, acudiendo a los viveros para adquirir flores y ponerlas a la venta.
No obstante las floristerías tradicionales, que todos los días del año disponen de flores para quienes quieran regalar este producto, también hacen acopio de más material, de especies de temporada como crisantemos que unen a otras flores que siempre tienen en stock. Estos establecimientos aprovechan su profesionalidad en el arte floral elaborando centros que son admirados primero en los escaparates y posteriormente en los cementerios, convirtiendo este espacio triste en verdaderos vergeles.

viernes, 30 de octubre de 2009

La confitería Álvarez lleva cien años elaborando buñuelos y huesillos para endulzar la fiesta de Todos los Santos

FERNANDO G. MURIEL
En las fiesta de Todos los Santos, en las que tiene un lugar especial el recuerdo a los seres queridos que nos han dejado, en la mesa es indispensable hacer referencia a los dulces más típicos y tradicionales, que se elaboran con motivo de esta festividad. La centenaria pastelería de Álvarez producen durante estos días sus buñuelos de viento, o los huesos de santo, al más puro estilo tradicional.
Los buñuelos de viento es uno de los postres más típicos del día de todos los Santos aunque la preparación clásica de este dulce también está asociada a fiestas familiares. Estos días los hermanos, José Miguel, Salva, y Emi Carrasco Álvarez, junto a su madre Milagros se afanan en su obrador en elaborar la masa de este dulce para que en estos días, y principalmente el primero de noviembre, a la hora de abrir al público los establecimientos, las vitrinas estén llenas de buñuelos rellenos de crema o nata.
Cuenta la tradición que cuando te comes un buñuelo sacas un alma del purgatorio. Aunque estos dulces son de origen madrileño, indispensables en las fiestas y verbenas de la capital de España, su consumo para endulzar el recuerdo de los fallecidos, se ha extendido por toda España.
Los tradicionales buñuelos de Álvarez tienen forma de bola de unos cuatro centímetros de diámetro. Su color es ligeramente amarillento y resultan bastante tiernos y jugosos. De sabor muy agradable, gracias a su relleno de nata o de crema. Su peso ronda los 18-20 gramos por unidad.

Huesillos de Santo
También estso artesanos de la confitería moldean huesos de mazapán con el fin de hacer la competencia a los buñuelos en el día de difuntos, extendiendo así el consumo de este producto durante el ciclo de celebraciones que anticipa el cambio a la estación invernal. Los Huesillos de Santo son dulces de azúcar y huevo que fingen el canibalismo sacro si uno se come a los muertos simbólicamente es porque los quiere y no les tiene miedo.
Estos huessillos tienen varios sabores, Así los bañados en azúcar están rellenos de yema. Los bañados en chocolate blanco también están rellenos con yema. Los recubiertos con chocolate con leche se llenan de crema y chocolate blanco, mientras que los que llevan el baño de chocolate negro tienen un relleno de frambuesa.
Semanas atrás, en el obrador de la calle Zapateros, estos hermanos comienzan a elaborarlos rollitos de mazapán para que se vallan endureciendo y así rellenar sus huecos con dulce, y recubrirlos de azúcar o chocolate

sábado, 13 de diciembre de 2008

La Asociacióbn de Ex Alumnos salesianos organiza la XXV edición del Concurso de Belenes

FERNANDO G. MURIEL
Como ya viene siendop habiual en la programación de las actividades locales, debido a que este año se cumplen las "Bodas de Plata", la asociación de ex-alumnos del colegio de los Salesianos de nuestra ciudad, en colaboración con el Ayuntamiento, ha abierto el plazo de inscripción para participar en el XXV Concurso de Belenes Ciudad de Arévalo.
Todas las familias interesadas en participar en este clásico concurso lo pueden hacer directamente en el propio centro San Juan Bosco o en la agencia de Desarrollo del Ayuntamiento de la ciudad. DE igual forma pueden incribirse llamando por teléfono al número 920-326153.
La entrega de premios de este certamen, tendrá lugar el día 5 de enero en la Casa Consistorial, una vez que finalice la tradicional cabalgata de Reyes, en la que las carrozas elaboradas por instituciones y asociaciones recorreraán las principales calles de Arévalo para que los Magos de Oriente reciban a los más pequeños en el Ayuntamiento.